Las tierras de Ulises

Las tierras de Ulises

Un problema que soporta el campo andaluz y, que de manera generalizada, comienza ya a ser preocupante es la escasez de mano de obra dispuesta a trabajar en las tareas agrícolas y ganaderas.

Ante tan alarmante tara, los agricultores y ganaderos comienzan a buscar esta mano de obra a través de otras vías, como puede ser la contratación de inmigrantes que, en su mayoría, son ilegales.

Por ello, asociaciones sindicales agrarias están poniendo en marcha, en algunos casos con trayectorias ya desde hace algunos años, departamentos que oferten servicios para conciliar la oferta y la demanda de trabajo para los inmigrantes.

Una situación paradójica

A pesar de la supuesta falta de mano de obra, el paro agrario es altísimo: en Andalucía, la población activa agraria ha disminuido en los últimos 15 años un 21,8 por ciento, mientras que los perceptores del paro agrario han aumentado un 22 por ciento.

Así, la Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA) creó en 2001 un servicio que concilia la oferta y la demanda de mano de obra inmigrante, proporcionando además el asesoramiento para conseguir los permisos necesarios a estos trabajadores, dado que si no es así, los contratantes se enfrentan a durísimas sanciones económicas.

El sector del olivar es el que necesitó, en 2002, una mayor mano de obra; y es que en el mismo hacían falta un 45,16 por ciento de trabajadores más de los que habían trabajando en aquellos momentos. Esto se explica claramente, dado que en el campo andaluz, el olivar entraña numerosas tareas como la recogida o el verdeo.

El sector tropical necesitaba en ese mismo año un 11,29 por ciento de mano de obra; los cítricos un 9,62 por ciento; el sector ganadero un 12,90 por ciento de mano de obra, y, otros sectores sin especificar necesitaban un 20,96 por ciento de mano de obra.

El inmigrante que trabaja en el campo suele tener una edad comprendida entre los 20 y los 40 años, es decir, 31 años de media; poseen una concepción arcaica de las labores agrícolas y ganaderas; y, por último, en su mayoría proceden del África Subsahariana, es decir, de países como Nigeria o Ghana, así como del Magreb; fundamentalmente del Reino de Marruecos, aunque también de Argelia. Muy atrás, está el número de inmigrantes que proceden de América Latina o Europa del Este.

Por comarcas, es la de Antequera la que requiere, de modo urgente, una mayor mano de obra para labores agrícolas y ganaderas.

Un servicio operativo

La falta de mano de obra cualificada para trabajar en las labores agrícolas y ganaderas se está convirtiendo en uno de los principales problemas de los pueblos andaluces. Por ello, Asaja, así como otras organizaciones agrarias, ha puesto en marcha departamentos que ofrecen servicios de conciliación entre la oferta y la demanda agraria, que busca a los futuros trabajadores entre la mano de obra extranjera e inmigrante.

La mayoría de ellos están en España de forma completamente ilegal, por lo que los pequeños y medianos agricultores de la región se enfrentan, de facto, con graves sanciones económicas al vulnerar la Ley de Extranjería.

En cualquier caso, estos servicios proporcionan la tramitación de los permisos de residencia y trabajo, así como el contacto entre contratante e inmigrante en condiciones de igualdad y, desde luego, sin menoscabo de los derechos básicos del que aspira a ser trabajador.

Además, la mano de obra que proviene en su mayoría del área perteneciente al África Subsahariana y tiene una edad media de 31 años, lo que supone que su capacidad de arraigo en la tierra de acogida es mucho mayor que la de inmigrantes con mayor edad.

La integración plena de los mismos, su capacitación profesional en la tarea agrícola, así como la consecución de la legalidad en sus situaciones son las metas de este servicio.

Hyla Iberica horarios

Temas recomendados: