Economía solidaria: definición de un tipo de economía alternativa

Economía solidaria: definición de un tipo de economía alternativa

Parece el origen de casi todos los males, la economía se erige como causa de este convulso comienzo de Siglo XXI, pero no hemos de olvidar que aunque así sea, quien mueve la economía es el ser humano. En él debemos de buscar por lo tanto, la raíz de los problemas. El exceso de avaricia y materialismo han llevado a las sociedades –supuestamente- más desarrolladas a atravesar una crisis económica de magnitudes desconocidas de la que sabemos que saldremos, aunque no sabemos cómo. Muchos expertos ahondan en la necesidad de analizar realmente la raíz de esta situación y plantean la necesidad de volver a mirar a las personas. Estamos en una crisis de valores además de en una crisis económica. Bajo este punto de vista hay personas que han visto la necesidad de trabajar en esta línea y fomentar la economía solidaria, una economía que parte de la base del respeto a las personas, al medio ambiente, a la sociedad…

El modelo de economía solidaria más avanzado es el denominado “Economía del bien común”. Es un proyecto impulsado por Christian Felber, un licenciado en economía de Austria que hace cinco años se planteó la necesidad de cambiar las cosas. Y se puso manos a la obra. Una persona sola no puede cambiar el mundo, pero muchas personas cambiando cosas… Eso es diferente. Quienes defienden estos planteamientos creen en líneas generales que hay que darle a la macroeconomía un baño de humanidad. Se puede ganar dinero teniendo en nuestra hoja de ruta valores como ser honestos, respetar la naturaleza, tener en cuenta que las personas son eso, personas y no números. Es verdad que las grandes siglas de un país miden cuánta riqueza genera al año con el Producto Interior Bruto, pero no mide si quienes generan todo ese dinero viven con una mínima dignidad, si cuidan su entorno, si están sembrando un futuro libre para sus hijos… Este proyecto pretende anteponer la solidaridad y la cooperación a otros intereses y todo ellos sin perder el espíritu del empresario: ganar dinero.

Hay ejemplos de municipios en Austria y Alemania que están encaminando sus hojas de ruta hacia la economía del bien común, la tarea no es fácil. En España contamos con un ejemplo maravilloso: La Fageda. Es el tercer grupo lácteo de Cataluña, una fábrica de postres lácteos dirigida por el psiquiatra Cristóbal Colón y en la que un alto porcentaje de trabajadores tienen diagnosticada una enfermedad mental. Un proyecto en el que priman las personas y que nació como un camino para esos enfermos que no encontraban trabajo y a quienes la disciplina laboral ayuda en su tratamiento. Un proyecto en el que las vacas escuchan música clásica mientras pastan porque parece ser que así su leche es de una excelente calidad. Un proyecto en el que los beneficios se reparten entre todos, y en el que nadie es más que nadie. Empezó como parte de un tratamiento para enfermos psiquiátricos y hoy día es la tercera empresa del sector en Cataluña. Y ganan dinero.

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